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Estoy triste por el desprecio de Obama


¿Qué le podré sacar al OBAMA? falta menos de una semana y no me invitó a su toma de posesión. Sé que eso quiere decir mucho. Por más que busco hacerla, nadie me hace caso, nadie me pela. Con los presidentes sudamericanos no la hice, Suerte que ningún periodista entra a las reuniones privadas, de otra forma no podría inventar mi versión de las cosas.

Nadie me cree. Se que a veces le exagero. Pero el que no arriesga no gana. Me tachan de loco y todo por el burro de Fox.

Ya les dije a todos los embajadores que les propaguen el rumor en el Mundo de que somos el país más chingón. Ni siquiera Estados Unidos tiene nuestros programas exitosos, Yo debería estar tomando el poder en EUA no Obama, así también todo el Mundo hablaría de mi.

Volviendo a lo mío. No le puedo insistir a Obama sobre lo de migración. Sería necio, pues también está maniatado. Y se ve que le vale madre. O tal vez será que nos pasamos de lanza al pedirle que le dé chamba a nuestros ilegales. Qué tal si me dice que mejor me responsabilice de mis connacionales.

Qué más quiere, ellos producen empleos y nosotros mano de obra. Hacemos buen equipo. Sino de dónde sacarán sirvientes.

Lo del narco, tal vez me estaré viendo muy interesado, ya se que los gringos piensan como lo hacen sobre los colombianos que el dinero de los apoyos se lo llevan los políticos en su avaricia. Ya todos se dieron cuenta que mis camaradas del PAN, con una mano tienen el rosario y en el otro le rascan al presupuesto.

Este Obama no me invitó a su toma de posesión, porque dije en América del Sur que vamos a hacer una OEA sin los Estados Unidos o porque dije que los gringos son muy drogos. No sé que se enoja si es verdad. Bueno a mi no me gustaría que el negrito me dijera que soy medio buey y nuestros empresarios son mediocres incapaces de generar los empleos que necesita el país.

Mientras, antes que nada otro trago. Salud. Le hablaré al capi para que cargue de bebidas el avión. Yo ya estoy como la canción de Serrat donde el protagonista de la canción promete dejar de beber por la cruda que da al levantarse.

Ni modo, Al menos me pondré una guarapeta en el viaje a Washington. Lástima que ya no está el Juan Camilo Mouriño podríamos irnos de reventón un día a Nueva York, al fin que a Margarita la dejaré en México, entretenida en exigirle respeto al bonito de Peña Nieto. A ese lo tendré que cuidar no me vaya a ser que en una de esas me pedalee mi bicicleta. Mi relación con Obama será aburrida pues no toma ni es mujeriego como el destrampado de Bush. Ese si sabe aprovecharse de su cargo.

No se a que voy a ver a Bush, si me quedó mal. Yo quería que ganara su gallo, el Betabel de McCain, no el negrito. Lo presenté como el verdadero amigo de México, hasta lo llevé a la Villa de Guadalupe de rodillas y aportamos un buen billete a las limosnas, para que la virgen nos concediera el milagro. Pero nada.

Sólo me resta, besarle la mano al morenito. Ni modo, así es la política. Al menos ya me distinguiré por algo. Seré el primer mandatario en ver a Obama. El primero en el besamanos, el primer lambiscón.

Se que puedo quedar como imprudente y desesperado al exigir esta cita antes de que tome posición. Ni importa, al menos trataré de sacarle algo y con la entrevista me libraré del descolón que me hace Obama al no invitarme a su toma de posesión como presidente.

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Mis miedos me delatan

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