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Día del Presidente


Qué suerte que las personas se tragaron esa historia de que ya no quería seguir con la tradición priísta de que me besaran la mano cada primero de septiembre, después de mi informe de gobierno. La verdad me hubiera gustado, pues me siento casi como un dios.
Si no fuera por ese señor, que ni siquiera deseo acordarme de su nombre, que sólo alborota a esos pelafustanes, quienes insisten en sacarme mis trapitos al sol.
No podemos haber dos presidentes en el país. ¿Quién se habrá creido? Ya me lo chingue. Fraude y como quiera. Pero me lo fregué. Qué leva a hacer, si todo el poder lo tengo de mi lado. Los televisos los tengo sometidos, al igual que a todos los demás dueños del billete.
En fín con eso de la marcha que inventé con mi comadre de México Unido contra la Delincuencia y las muertes y secuestros, a las personas les valió que no diera el informe.
Sólo me iban a abuchear por mi fracaso económico, en seguridad, en negociaciones, en justicia social. ¿En qué no se preguntarán muchos?
Por eso no dimi informe. Tenía un miedo encabronado.
Al fin me salió bien el jueguito. Engañé a todos y no pasó nada.

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Mis miedos me delatan

Este espacio es un intento por encontrarme y buscar un rumbo que guíemis acciones.